No hay nada más frustrante que vivir en una comunidad en la que no hay fondos para ejecutar obras que resultan absolutamente necesarias.
Es evidente que todos queremos pagar lo mínimo posible, pero no debemos olvidar que unas cuotas comunitarias muy bajas suelen resultar claramente desaconsejables para el propio patrimonio de los vecinos.
Hay que encontrar un equilibrio entre las cuotas que se pagan y el mantenimiento o revalorización de las propias viviendas.
De hecho, la mejor forma de mantener e incrementar el valor de las viviendas es contar con una comunidad que se mantenga en adecuadas condiciones, aunque esto le suponga a los vecinos un mayor esfuerzo económico en el pago de las cuotas.
Es un error pensar que lo que más beneficia al propietario es una cuota baja a costa de una deficiente conservación y peores servicios comunitarios y para demostrarlo nada mejor que un ejemplo:
Un propietario paga 100 Euros y para mantener los jardines comunitarios, colocar nuevos parasoles en la zona de piscina y arreglar uno de los ascensores que lleva sin funcionar desde hace dos años tendría que incrementarse la cuota a 140 Euros al mes. Suponiendo que el propietario fuese a vender la vivienda a dos años vista, ello significaría que habría pagado de más 960 Euros ( 40 Euros por 24 meses).
Sin embargo, durante esos dos años, el valor de venta de una vivienda que cuenta con jardines, parasoles en la piscina, sus ascensores en perfecto uso, etc. experimenta un incremento de precio superior a los 960 Euros que el propietario habría invertido en su revalorización.
Dicho de otro modo, el descenso en el precio que experimentaría esta vivienda por el sólo hecho de no contar con estos servicios comunitarios sería muy superior a los 960 Euros que supondría su coste.
Ni que decir tiene que en el caso de los alquileres la diferencia de posibles rentas a percibir por los propietarios es igualmente significativa, por lo que no deberían olvidar los vecinos la conveniencia de tener un presupuesto que permita mantener la comunidad dentro de unos niveles razonables de mantenimiento y en su caso mejora.
Tal como podemos ver, las cuotas comunitarias excesivamente bajas sólo contribuyen a que el propietario vea como sus viviendas acaban perdiendo valor.