QUIEN PUEDE ESTAR EN LA ASAMBLEA GENERAL Y COMO SE CONTROLAN LAS INTERVENCIONES EN LA MISMA

Aunque la Ley de Propiedad Horizontal no lo mencione expresamente, es el presidente quién tiene las facultades para presidir y dirigir la reunión. Así se acepta comúnmente en correspondencia con lo dispuesto en el derecho de sociedades y otras normas que se ocupan de regular situaciones asociativas similares.

Es evidente que para un efectivo desarrollo de las reuniones alguien debe tener las facultades de control, y es lógico pensar que esta persona ha de ser quien presida la reunión.

El presidente de la reunión será en la mayoría de los casos el presidente de la comunidad, pero es importante destacar que cuando el presidente de la comunidad no pueda asistir a la junta, ésta decidirá qué otra persona habrá de ocupar la presidencia de la junta.

En estos casos, en primer lugar será el vicepresidente, pero si éste también está ausente, los propietarios presentes o representados serán los que elijan a la persona que actuará como presidente de la reunión, siendo quien presidirá la asamblea y firmará posteriormente el acta con los acuerdos adoptados.

Presidir la reunión significa asumir el control de los apoderamientos, permitir la asistencia de otras personas no propietarias que puedan acudir a la junta como invitados, abogados, traductores o en cualquier otro concepto, y finalmente debe tomar el control de las personas que en cada momento vayan interviniendo en la junta, así como centrar los asuntos conforme a lo establecido en el orden del día.

En muchos casos, resulta normal que el presidente delegue en el administrador para dirigir la reunión, pero en todo caso el control último corresponde a quien ostente la presidencia de la junta.

Una de las cuestiones que más debate genera en el control de las juntas es la autorización a no propietarios para poder asistir a la junta.

No debemos olvidar que muchas de los asuntos que se tratan en las juntas de propietarios son confidenciales y sólo a los propietarios afecta, por lo que es normal que algunos sean reticentes a que personas no propietarios puedan estar en la junta y tomar conocimiento de asuntos que no tendrían que conocer. Por ejemplo, quien es deudor, quien podría ser demandado por no cumplir con la ley o por causar molestias al resto de los propietarios, etc.

No obstante lo anterior, tampoco debe olvidarse que los propietarios necesitan a veces ser asistidos por un tercero, por lo que es necesario lograr un equilibrio entre el derecho del propietario a ser acompañados por otra persona y el derecho del resto de los propietarios a preservar su intimidad.

El presidente será, en primer lugar, quien tenga facultades para permitir que algún no propietario pueda asistir a la reunión, pero en caso que la mayoría de la junta piense de modo diferente, el presidente habrá de decidir conforme a lo mayoritariamente acordado en la propia junta.

En frecuente que algunos propietarios estén acompañados por otra persona, pero también es razonable que se verifique la razón de esa asistencia. No es lo mismo que un ciudadano ruso necesite ir asistido por un interprete o que algún propietario acuda a la junta con su abogado, que aquellos otros cados en los que el propietario simplemente acude a la reunión con un grupo de amigos. El presidente de la junta debe efectuar este control, con la ayuda de la administración de la comunidad.

Por otra parte, debe también controlarse las participaciones de los distintos propietarios en la junta, ya que si bien es un derecho del propietario expresar su opinión sobre cualquier punto objeto de debate, no debe olvidarse que resultaría injusto que algunos propietarios abusaran de sus intervenciones de tal modo que impidieran que los demás también pudieran expresar su opinión.

El presidente está facultado para controlar las intervenciones de unos y otros de manera que todos los interesados tengan la oportunidad de expresarse por igual. No debe permitirse que algunos propietarios acaparen la reunión frustrando el derecho de los otros propietarios a expresar sus propias ideas.

En igual medida, tampoco sería razonable que la reunión excediese del tiempo necesario como consecuencia de un mal uso del tiempo concedido a algunos propietarios para expresar sus opiniones, repitiendo continuamente los mismos argumentos, hablando de temas que están fuera del orden del día, interrumpiendo el discurso de otros propietarios, etc.

El presidente debe controlar los tiempos de intervención de cada propietario, así como impedir comentarios hirientes, intimidantes o que supongan una falta del debido respeto.

Debe tenerse además en cuenta que los comentarios e intervenciones y debates que se desarrollen en la junta deben venir referidos a los distintos puntos del orden del día de la junta.

Es frecuente que algún propietario quiera leer carta escrita por un propietario que no ha podido asistir a la reunión. Es en la reunión cuando este propietario o su representante pueden expresar su opinión, pero no pueden pretender que la junta se paralice con la lectura de escritos u otros documentos, debiendo ser el presidente o la decisión de la mayoría de los asistentes los que determinen si efectivamente dicha lectura es conveniente a los efectos de la adopción del acuerdo. En caso contrario, el presidente no autorizará dicha lectura, continuándose con la reunión.

Si alguien considera que el presidente o la mayoría de la reunión han frustrado sus derechos legítimos, siempre tendrá la posibilidad de impugnar los acuerdos adoptados en la junta y el juez tendrá que decidir si efectivamente se han vulnerado los derechos del propietario.  Por ejemplo, al propietario ruso al que no se le permitió asistir a la reunión con su propio traductor y consecuentemente no pudo participar en los debates; etc.

Las juntas deben ser productivas, contar con la intervención de las personas que legítimamente deban estar en ellas y ceñirse al orden del día establecido, permitiéndose que todos los intervinientes puedan dar su opinión de forma equitativa y para todo ello debe contarse con las facultades de control del presidente de la junta.

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