CONTROL DE INQUILINOS, AMIGOS Y FAMILIARES EN LAS COMUNIDADES DE PROPIETARIOS

Es evidente que en muchas comunidades el cambio constante de inquilinos y ocupantes de las viviendas constituye un problema para los residentes habituales que nunca pueden estar seguros que los rostros desconocidos con los que constantemente se cruzan en las zonas comunes tienen alguna relación con algún propietario de la comunidad o son simplemente intrusos que se aprovechan ilegítimamente de la piscina u otras instalaciones de la comunidad.

Esta situación adquiere especial gravedad en aquellas comunidades en las que hay una gran cantidad de propiedades en régimen de alojamiento turístico a corto plazo.

Son muchos los propietarios que exigen a la administrador o el presidente que se informen de qué apartamentos o villas están alquiladas o cedidas a familiares o amigos de los propietarios y cuales son los nombres de éstos usuarios.

Lamentablemente,  a menos que haya reglas específicas en los estatutos de la comunidad que restrinjan el acceso o el uso, o se trate de zonas controladas por un guardia de seguridad con facultades para controlar el acceso, es muy difícil que la comunidad pueda conocer la identidad de los ocupantes temporales de las viviendas.

Los propietarios esperan que sea el presidente, el administrador, el «Portero» (conserje) o incluso el jardinero, el que haga esta labor de control de acceso pero la realidad es que no es responsabilidad de estos si algún extraño accede a la piscina.

Muchos propietarios suelen exigirle al presidente o al administrador que obtengan de los propietarios copia de los contratos de arrendamiento de sus viviendas o que les faciliten los datos de los familiares o amigos que van a ocupar temporalmente sus viviendas, pero lo cierto es que, salvo que los estatutos así lo determine, ningún propietario está obligado a facilitar copia de los contratos  de arrendamiento o informar de los datos de sus parientes o amigos.

Esto siempre ha sido motivo de preocupación, especialmente en verano, pero es el aumento constante de las propiedades que vienen alquilándose por corta temporada o como viviendas turísticas lo que lo ha convertido este asunto en un problema cada vez más conflictivo. Las nuevas leyes sobre viviendas turísticas son vagas y básicamente no hacen nada para abordar la situación.

Además, estas nuevas leyes solo se refieren a propiedades utilizadas como alojamiento turístico según las condiciones y requisitos del Decreto 28/2016 de la Junta de Andalucía, lo que significa que se tratan de viviendas promocionadas y anunciadas mediante sitios web u otros canales de oferta turística con posibilidad de hacer una reserva previa.

Sin embargo, aquellos otros alquileres que se promocionan y realizan por otros canales no están sujetos a esta norma y consecuentemente siguen sin estar regulados.

Parece evidente que el gobierno ha perdido una buena oportunidad para solucionar de forma global el problema que vienen sufriendo las comunidades de propietarios, y lamentablemente, a menos que los estatutos establezcan lo contrario, los propietarios no están obligados a mostrar a los administradores sus contratos de arrendamiento; tampoco están obligados a dar información sobre los datos personales de los amigos o familiares que utilizarán sus propiedades, y en consecuencia ningún vecino debe esperar que el presidente o el administrador se conviertan en policías que estén obligados a verificar cual es la relación existente entre las personas que vienen utilizando las viviendas y sus respectivos propietarios.

En algunas urbanizaciones y comunidades de lujo hay un acceso de seguridad y un vigilante jurado es quien toma el control de los accesos pero, excepto en estos casos exclusivos, en las demás comunidades habrán de ser todos los propietarios los que colaboren en el control de las áreas comunales y no sería justo culpar al presidente o administrador si alguien sin ninguna relación con ningún propietario está utilizando la piscina o demás servicios comunitarios.

Artículo publicado en la sección “Communiy Corner”, escrito por José Luis Navarro en el periódico Euroweekly news.

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